María Nieves Soria Somolinos, socia de ALMUCAT (Universidad Carlos III), ha obtenido el primer premio del Concurso Literario de AUDEMAC por el relato que os presentamos hoy, Héroes.
HÉROES
El efecto del tren de borrascas ha sido devastador en toda la ciudad. La lluvia torrencial, más de cien litros por metro cuadrado en una hora, corriendo en ríos por las calles, ha arrastrado enseres, mobiliario urbano, vehículos y ha inundado hogares, oficinas, talleres, comercios. La vieja biblioteca municipal no ha sido una excepción. Decenas de libros destrozados emergen entre las aguas y el lodo. María José, la bibliotecaria, observa con lágrimas el desastre, sólo se han salvado los volúmenes de las estanterías superiores, aunque no están exentos de humedad. Sorprendida, fija su mirada en los títulos ¡son cuentos infantiles! pero estos libros estaban en los estantes bajos al alcance de los niños. ¿Cómo han llegado hasta allí arriba? ¿Qué ha pasado?
En un rincón, en lo alto, El Principito contempla a la bibliotecaria. Él podría contar el zafarrancho del rescate llevado a cabo por un puñado de valientes, para poner a salvo el mundo de la fantasía y sus mágicos habitantes. Los capitanes Ahab y Nemo, olvidando su rivalidad, lideraron el salvamento: pusieron orden, formaron cadenas y asignaron responsabilidades. Otros personajes se sumaron rápidamente a la causa. Don Quijote y su escudero; los protagonistas de Las Novelas Ejemplares que aparcaron su animadversión a Los Episodios Nacionales, a los que habitualmente califican de lúgubres y sombríos, y lucharon lomo a lomo junto a ellos sin escatimar ningún esfuerzo. Hasta el último en retornar, el capitán Alatriste respondió a su llamada de emergencia.
Algunos han sucumbido en la lucha. En un rincón de la embarrada biblioteca, yace junto a un montón de libros Moby Dick, pegado a él, totalmente destrozado 20.000 Leguas de viaje en submarino. En otras estanterías también ha habido bajas. En el tercer pasillo donde se encuentran las novelas iberoamericanas La tía Julia se afana en adecentar el atuendo de “El escribidor” para que luzca tan pulcro como siempre. En Macondo todos se vuelcan para volver cuanto antes a la normalidad.
María José se seca las lágrimas, suspira, se calza bien las botas y va en busca de un cubo y una pala para ponerse manos a la obra y achicar el agua y el lodo. Se tardará un tiempo, pero todo volverá a ser como antes.
Volverán los duendes, las hadas y las brujas malvadas.
Volverán los dragones y los dinosaurios con los cerditos, los lobos, las ranas y los patos.
Volverán las princesas, Caperucita, Alicia, Peter Pan….
Y los niños, los protagonistas y los usuarios. Volverán a sentarse a leer cuentos, a señalar con sus deditos y a abrir sorprendidos sus ojos.
Sí, volverán todos. También volverán los héroes.
Luz Cabello de Alba, miembro del jurado, nos comenta el relato:
¿Quién no se ha sentido conmocionado ante la destrucción de un espacio ordenado y casi “sagrado”, donde se reúnen una gran cantidad de obras literarias?
¿Quién no ha sentido tristeza e impotencia ante la pérdida de conocimiento y memoria?
Este relato, galardonado con el primer premio de nuestro concurso literario, nos introduce en esa realidad.
Con una sencillez y humildad propia de la inocencia infantil, la autora nos cuenta el caso de una biblioteca que se ve arrasada por la lluvia.
Inesperadamente, y ante la mirada atónita de la bibliotecaria, se produce lo que pudiéramos llamar una “sanación desde dentro”.
Los personajes de los libros son los que, en un ejercicio de solidaridad, se unen para salvar los volúmenes.
El Principito de Saint Exupéry, siempre guiado por su propio corazón, lidera esta batalla de rescate; empiezan por las obras escritas para los que serán el mañana de la Humanidad: los niños.
Salvando los sueños de los niños, “los duendes, hadas y dragones…”, se crearán los pensamientos de los que mañana habitarán el mundo. Y, con ello, quizás puedan entender la vida, y, por qué no, hacerla un poquito más feliz.
¡Enhorabuena, María Nieves!