Os agradecemos vuestros comentarios y recomendaciones que nos ayudan a muchos entre nosotros disfrutar de un poco de libertad.

Escribe Maribel Ruiz:

He estado asistiendo en El Escorial a todo tipo de eventos y en ellos, incluso en la Basílica, tenían medidas extremas de seguridad.

También hemos ido a la Comedia para ver «El Vergonzoso en Palacio» (hasta el 1 de noviembre) que está muy bien y a los Conciertos del Auditorio.

Incluso a la Exposición de Miguel Delibes en la Biblioteca Nacional. Para todo con reserva.

Explica Amelia Gómez:

Entre Septiembre y Octubre, he estados en los siguientes teatros y he encontrado diferencia de cómo tratan las normas de seguridad:

  • Los teatros del Canal: Fenomenal, control de entrada, toma de temperatura, lavado de manos,  las butacas de dos en dos o tres con una separación de una butaca y control estricto en la salida.
  • Teatro Reina Victoria: No me gustó, sin control de temperatura, lavado de manos,  butacas seguidas de cuatro para grupos con una libre, las dos primeras filas debería de eliminarlas para evitar los aerosoles de los actores, que hacen muy      bien su trabajo y no lo pueden evitar.
  • Teatro Pavón: Bien, toma de temperatura, lavado de manos,  butacas de dos en dos con una de separación y control en la salida.
  • Teatro Real: Muy bien, control de temperatura, lavado de manos, butacas de dos en dos con dos butacas de separación, barras diferentes para el descanso y estricto control a la salida.

Comenta Miguel Jimenez:

Como somos mayores es difícil convencernos para entrar en un recinto cerrado, yo he ido al teatro María Guerrero y me sentí  seguro con las medidas, también he ido varias veces al Teatro del Canal y al Auditorio.

Estimo que las medidas son adecuadas pero dentro de ti flota un resquemor.

Recomienda el profesor José Luis Sánchez Noriega en su carta semanal para cinéfilos:

La historia que cuenta la producción polaca CORPUS CHRISTI (véase la sinopsis en filmaffinity u otra página similar) es curiosa e inquietante. Por debajo del argumento toda una reflexión sobre las instituciones, creencias y roles establecidos, las hipocresías de la moral mayoritaria, la figura del delincuente que puede ser más honrado que la autoridad, las oportunidades de la vida y las creencias liberadoras… en fin, un mundo ambientado en el catolicismo polaco con valor universal. Muy bien elegido el actor protagonista, a ratos con cara de “replicante” y otros de niño grande. Una buena película.